En mi trabajo como evaluador de diferentes Premios de Excelencia en la Gestión (locales, nacionales e internacionales), me he encontrado con un tema que se repite constantemente en la mayoría de las organizaciones de casi cualquier sector o mercado que he visitado a lo largo de los últimos 24 años. Se trata de una definición parcial y en casi todos los casos unilateral, de lo que son los compromisos de las organizaciones hacia sus Grupos de Interés y que en teoría, deben buscar satisfacer las necesidades y expectativas fundamentales de los mismos.

¿Por qué es importante esto?

Porque para tener éxito, absolutamente todas las organizaciones deben construir y fomentar la confianza de sus grupos de interés, y esto no se puede hacer si no se parte de una definición correcta y debidamente contrastada de lo que los Grupos de Interés esperan en lo fundamental de la organización. Por supuesto, no se trata simplemente de satisfacer necesidades a diestra y siniestra, ya que, en todos los casos, las relaciones de la empresa con sus Grupos de Interés se deben desarrollar con base en el mutuo valor agregado, obviamente no necesariamente económico.

A nivel básico, cualquier organización tiene compromisos con sus grupos de interés que debe cumplir y que se pueden agrupar en tres grandes familias: económicos, legales / regulatorios y los éticos. La siguiente tabla expone de manera general el tipo de compromisos fundamentales que los Grupos de Interés esperan de una organización. Es importante resaltar que esta es una aproximación general y la idea es servir como un ejemplo, por lo que cada organización debe definir de manera específica junto con cada uno de sus Grupos de Interés, cuáles son los compromisos fundamentales que se compromete a cumplir, teniendo como premisa fundamental el lograr construir confianza y una relación de mutuo valor agregado que contribuya a fomentar la competitividad y sustentabilidad de la organización.

 

Competencia técnica: de manera muy general, se refiere a los aspectos básicos del desarrollo, fabricación y venta de productos o servicios. También incluyen la capacidad de innovar, aprovechar los avances tecnológicos y de gestionar los recursos y el talento de una organización.

Competencia social: También de manera muy general, este tipo de competencia involucra el entendimiento profundo del entorno de la organización, validando y respondiendo de manera efectiva a los retos que se van presentando. Una organización debe tener un conocimiento claro de los mercados en los que participa ahora y en los que desea participar en el futuro, incluyendo la oferta de valor para los clientes de esos mercados. Esto solo puede lograrse conociendo y entendiendo las tendencias y los motivadores de compra de los consumidores de esos mercados.